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Torrevieja reabre todo el paseo del dique de Levante hasta el faro tras la remodelación
Las obras de remodelación del paseo voladizo del dique de Levante de Torrevieja han concluido. Ya se puede llegar hasta el faro. Este sábado, a primera hora, se reabrió al público tras recepcionarse con más de ocho meses de retraso sobre el plazo de ejecución previsto en el contrato, pero a tiempo para la Semana Santa. La remodelación completa de este espacio ofrece nueva pavimentación continua de madera tecnológica, la mejora del itinerario peatonal y la renovación «de los elementos de protección y seguridad», en palabras del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Torrevieja.
Las obras, que sobre todo han sido de reparación y renovación, abarcan 1.247 metros lineales y han costado 6.543.733 euros (IVA incluido). Han sido ejecutadas por CHM Obras e Infraestructuras y comenzaron en noviembre de 2024. El alcalde Eduardo Dolón y la concejala responsable del proyecto, Sandra Sánchez, visitaron junto a otros miembros de la Corporación el paseo ya abierto a los peatones.
Acceso complicado
El acceso principal al paseo desde el Hombre del Mar, sin embargo, tardará con suerte cuatro meses en estar concluido. Continúa en obras para dotar de un acceso directo al centro de ocio mediante una rampa desde el propio paseo del dique a imagen de la que ya se ultima en la principal entrada al puerto. Esa obra, valorada en más de tres millones de euros, se ejecuta en otro contrato.
A efectos funcionales la entrada al paseo no es del todo accesible todavía y los viandantes deben «buscar» el camino entre el vallado de esta obra y el del nuevo centro de ocio, a través de la senda improvisada sobre la calzada y compartida con los vehículos que acceden al aparcamiento de Marina Salinas, los camiones que transitan hacia la lonja y la maquinaria pesada de construcción.
Entre las actuaciones más destacadas del proyecto que ayer inauguraban autoridades y Reina de la Sal figura la instalación de un banco prefabricado de hormigón, diseñado para este espacio, que además cumple función de botaolas, integrando diseño urbano y protección frente al mar. La intervención ha mejorado de las áreas de acceso y transición, que ahora ofrecen espacios más amplios y abiertos, «desde los que se pueden disfrutar de vistas privilegiadas del mar y del entorno costero». Estas áreas mantienen la fisonomía de las pérgolas del paseo original.
Durante el desarrollo de las obras, el Ayuntamiento «ha apostado por un sistema de aperturas parciales», permitiendo el uso progresivo del paseo por parte de la ciudadanía mientras avanzaban los trabajos. El sistema ha venido obligado por el retraso de los trabajos, en este caso concreto sin sobrecostes relevantes. El proyecto se hizo esperar: el Ayuntamiento tardó casi cinco años en tramitar la autorización de la Generalitat, porque el paseo ocupa dominio público competencia de Puertos y el municipio debe asumir su mantenimiento a través de un convenio, y aprobar el proyecto. Además, el proceso de adjudicación millonaria se tuvo que repetir al completo al producirse una contaminación de información en las plicas del concurso público.
Alumbrado público
A la remodelación que ha dejado atrás la problemática solera de tablones de madera instalada en su construcción en 1999, se ha incorporado un sistema de alumbrado público de alta eficiencia RGB, financiado con fondos europeos, que a juicio del equipo de gobierno «aporta un importante valor estético al conjunto del paseo». Estrenado ya hace algunos meses, alterna a diario los colores de la enseña nacional con la de Torrevieja a lo largo de 1.300 metros lineales del dique. Según el equipo de gobierno se trata de un innovador sistema de iluminación que aporta una «imagen nocturna singular, dinámica y atractiva, convirtiéndolo en un nuevo referente visual del litoral torrevejense», aunque desde la ciudad esta imagen queda oculta tras los edificios del nuevo centro de negocios llamado Paseo del Mar.
El principal motivo del retraso de la apertura, que debería haberse producido el verano pasado, fue la contaminación por una bacteria del material de acero inoxidable de todas las barandillas y pasamanos. La empresa suministradora tuvo que retirarlo y volver a incorporarlo al completo, a lo que se añadieron retrasos de otros suministros y de los trabajos sobre el terreno debido a inclemencias meteorológicas.
Además, Torrevieja cuenta ahora con sus dos primeras dos fuentes municipales «para beber» de todo el término municipal de 72 kilómetros cuadrados, instaladas también en acero inoxidable. Todo un hito en el espacio público urbano local. Hay otra de la Generalitat en el Parque Natural.

